Sorry, I don’t speak facho.

De la revuelta de Stonewall en 1969, el recuerdo que más duele es el de la violencia policial por el hecho de amarse. Esa imagen era la furia desproporcionada de una agresividad criminal contra nuestra comunidad. Esa memoria, y tantas otras, están presentes en las luchas de la comunidad LGTBIAQ+ desde el principio de los tiempos hasta nuestros días, porque es parte sustancial de nuestra historia.

El acto radical de amarnos, de querernos y desearnos, ha sido reprimido siempre por el heterocispatriarcado, que no puede soportar que su negocio y dominación sea cuestionado. No hay que irse hasta 1969. Suponemos que durante la reciente visita del Papa al Estado español habrán sido felices aquellos que creen que su forma de amar es la única posible, aquellos que deciden sobre las vidas de las madres, aquellos que nos exigen una fidelidad con la agonía dolorosa de la muerte. Para alegría de los políticos de izquierda y derecha, el Papa ha vuelto a pontificar sobre peras y manzanas, castidades ajenas y purgatorios terrenales. Llegadas a este punto tenemos un mensaje para León XIV: ¡Limpia tu casa, que bastante tienes, y no te preocupes tanto de lo que hacemos las demás!

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